El TAROT es un código ancestral, también es un oráculo, que particularmente respetamos mucho, por su antigüedad y virtudes; despierta la energía intuitiva y espiritual. Es un canalizador de las potencialidades que puede ser utilizado como sistema de meditación o para el deleite del análisis intelectual.
Como sistema filosófico y de adivinación, nos conecta a las energías elementales; aire, agua, tierra y fuego relacionadas con lo mental, lo sensorial, lo físico y lo espiritual respectivamente. A través de su simbología nos nutre con una historia ancestral llena de mitos y humanidad.
El TAROT se divide en 2 partes: 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores, Cada uno de los 78 Arcanos , tiene un poder adivinatorio y simbólico.
La riqueza de sus imágenes, símbolos y signos, van mas allá de lo social, lo cultural, religioso o ideológico; aún trascendiendo épocas y culturas.